Despido por falsa causa: cómo defenderte
Guía completa para defenderte ante un despido por falsa causa: pasos legales, pruebas, plazos, indemnización y cómo reclamar tus derechos laborales.
Índice
- ¿Qué es un despido por falsa causa?
- Diferencias entre despido improcedente, nulo y disciplinario
- Señales de alarma y casos habituales de falsa causa
- Primeros pasos tras recibir la carta de despido
- Cómo reunir y organizar pruebas a tu favor
- Plazos legales y vías de reclamación
- Indemnización y salarios que te corresponden
- El papel del abogado laboralista y como elegirlo
- Errores frecuentes que debes evitar
- Modelos y ejemplos prácticos de defensa
- Preguntas frecuentes
¿Qué es un despido por falsa causa?
El despido por falsa causa se produce cuando la empresa comunica el cese de la relación laboral alegando unos hechos que no son ciertos, que están exagerados o que no tienen la entidad suficiente para justificar una extinción del contrato. En otras palabras, el empleador inventa o deforma una causa para encubrir un despido que, en realidad, no está legalmente justificado.
En la práctica, este tipo de despido suele presentarse como un despido disciplinario, atribuyendo al trabajador faltas muy graves como bajo rendimiento voluntario, desobediencia, pérdida de confianza, ofensas verbales o físicas, acoso, o incluso robos o daños a la empresa, sin que existan pruebas sólidas o sin que los hechos se hayan producido tal y como se describen en la carta de despido.
La legislación laboral exige que toda decisión extintiva de la empresa esté basada en causas reales, demostrables y proporcionadas. Cuando la causa es falsa, insuficiente o no se acredita, el despido puede ser declarado improcedente o, en determinados supuestos, nulo, con las importantes consecuencias económicas y profesionales que ello conlleva para ambas partes.
La clave para defenderte ante un despido por falsa causa es entender que la empresa debe probar los hechos que alega. Tu estrategia debe centrarse en desmontar esa versión, aportar pruebas alternativas y respetar escrupulosamente los plazos legales para reclamar.
Diferencias entre despido improcedente, nulo y disciplinario
Para saber cómo defenderte es esencial distinguir entre los distintos tipos de despido y sus efectos. Un mismo hecho puede calificarse de forma diferente según cómo se haya producido, qué derechos se hayan vulnerado y qué pruebas existan en el procedimiento.
Despido disciplinario
El despido disciplinario es aquel que se basa en un incumplimiento grave y culpable del trabajador. No lleva aparejada indemnización, aunque sí el derecho a cobrar el finiquito (salarios pendientes, vacaciones no disfrutadas y otras cantidades devengadas). Para que sea válido, debe cumplir requisitos formales y materiales:
- Comunicación escrita mediante carta de despido, detallando los hechos y la fecha de efectos.
- Existencia de una causa real, grave y culpable atribuible al trabajador.
- Respeto a los plazos de prescripción de las faltas.
- Cumplimiento de garantías adicionales si el trabajador es representante legal o sindical.
Despido improcedente
El despido se declara improcedente cuando el juez considera que la empresa no ha acreditado la causa alegada o no ha cumplido los requisitos formales exigidos. Es la calificación más habitual en casos de despido por falsa causa, porque la versión empresarial no se sostiene con pruebas suficientes.
- La empresa puede optar entre readmitirte o abonarte una indemnización.
- Si opta por la indemnización, se calcula según la antigüedad y el salario regulador.
- En caso de representantes legales de los trabajadores, la opción suele corresponder al trabajador.
Despido nulo
El despido nulo se produce cuando, además de ser injustificado, vulnera derechos fundamentales o garantías especiales de protección. En estos supuestos, el trabajador tiene derecho a ser readmitido de forma inmediata y a cobrar los salarios dejados de percibir desde la fecha del despido hasta la reincorporación.
- Despidos discriminatorios por razón de sexo, raza, edad, orientación sexual, religión u otras causas protegidas.
- Despidos relacionados con embarazo, maternidad, paternidad o reducción de jornada por cuidado de hijos.
- Despidos como represalia por reclamar derechos laborales, denunciar acoso o participar en actividades sindicales.
- Vulneración de derechos fundamentales como la dignidad, la intimidad o la libertad de expresión.
En un despido por falsa causa, tu objetivo principal será que el juzgado lo declare improcedente o nulo. La calificación dependerá de si, además de la inexistencia de causa, se ha producido o no una vulneración de derechos fundamentales o una discriminación prohibida.
Señales de alarma y casos habituales de falsa causa
Antes de que llegue la carta de despido, suelen aparecer señales de alarma que indican que la empresa está preparando el terreno para justificar una extinción. Detectarlas a tiempo te permitirá anticiparte, recopilar pruebas y actuar con mayor seguridad jurídica.
Señales de alarma frecuentes
- Cambios repentinos en tus funciones, horarios o centro de trabajo sin explicación clara.
- Aumento de llamadas de atención verbales sin registro escrito ni seguimiento objetivo.
- Informes negativos inesperados tras años de buen desempeño.
- Aislamiento en el equipo, exclusión de reuniones o retirada de responsabilidades clave.
- Presión para firmar documentos sin tiempo para leerlos o sin poder conservar copia.
- Comentarios velados sobre recortes de personal, "reorganizaciones" o necesidad de bajar costes.
Casos habituales de despido por falsa causa
Aunque cada situación es distinta, existen patrones que se repiten en los despidos basados en causas inventadas o distorsionadas. Conocerlos te ayudará a identificar si tu caso encaja en alguno de ellos.
- Bajo rendimiento inventado: se te atribuyen objetivos inalcanzables o se modifican los criterios de evaluación para justificar un supuesto incumplimiento.
- Pérdida de confianza sin hechos concretos: la carta habla de "deslealtad" o "falta de confianza" sin detallar conductas específicas, fechas ni pruebas.
- Acusaciones de faltas de respeto o discusiones: se exagera un conflicto puntual o se tergiversa una conversación para presentarla como ofensa grave.
- Imputación de robos o daños: se te responsabiliza de pérdidas o deterioros sin registros, testigos fiables ni trazabilidad de los hechos.
- Uso abusivo de la figura del "acoso": se invierte la situación y se te acusa de hostigar a compañeros cuando en realidad eras tú quien sufría presiones.
- Reacción a reclamaciones previas: el despido llega poco después de haber reclamado horas extra, impugnado un cambio de horario o denunciado irregularidades.
Si reconoces alguna de estas dinámicas en tu entorno laboral, empieza cuanto antes a documentar todo: correos, mensajes, cambios de funciones, testigos y cualquier elemento que pueda demostrar que la causa alegada no es real o está manipulada.
Primeros pasos tras recibir la carta de despido
El momento en que te entregan la carta de despido es crítico. Lo que hagas en esos primeros minutos y días puede marcar la diferencia entre una defensa sólida y una reclamación debilitada. Mantener la calma y seguir una estrategia clara es fundamental.
- Lee la carta con atención: comprueba la fecha, la causa alegada, la descripción de los hechos y la fecha de efectos del despido.
- Firma como "no conforme": si te piden firmar la recepción, puedes hacerlo añadiendo la expresión "no conforme" junto a tu firma y fecha. Esto no implica aceptar la causa ni renunciar a reclamar.
- Solicita copia de todo: carta de despido, finiquito, nóminas recientes, comunicaciones internas relacionadas y cualquier documento que te presenten.
- No firmes renuncias ni acuerdos sin asesoramiento: evita firmar documentos de baja voluntaria, acuerdos privados o finiquitos con cláusulas de renuncia general a acciones.
- Anota lo sucedido: redacta un relato cronológico de los hechos previos al despido, con fechas, nombres de personas implicadas y detalles relevantes.
- Contacta cuanto antes con un profesional: un abogado laboralista o un sindicato pueden orientarte sobre la viabilidad de la reclamación y los pasos a seguir.
Recuerda que los plazos para impugnar un despido son muy breves. No dejes pasar los días pensando que ya lo resolverás más adelante. Aunque aún no tengas todas las pruebas, es posible iniciar la reclamación y completarla después.
Cómo reunir y organizar pruebas a tu favor
En un despido por falsa causa, la batalla principal se libra en el terreno de las pruebas. La empresa debe demostrar los hechos que alega, pero tú puedes y debes aportar elementos que cuestionen su versión y acrediten tu correcto desempeño o la inexistencia de las conductas imputadas.
Tipos de pruebas útiles
- Documentación interna: correos electrónicos, informes de desempeño, evaluaciones, partes de trabajo, cuadrantes de horarios, comunicaciones de objetivos.
- Mensajes y chats: conversaciones de WhatsApp, Teams, Slack u otras plataformas que demuestren instrucciones, felicitaciones, reconocimientos o el contexto real de los hechos.
- Registros de acceso y sistemas: fichajes, logs de sistemas, registros de ventas o producción que contradigan la versión de la empresa.
- Testigos: compañeros, clientes o proveedores que puedan declarar sobre tu desempeño, el ambiente laboral o los hechos concretos que se discuten.
- Informes médicos o psicológicos: en casos de acoso, estrés laboral o situaciones que hayan afectado a tu salud.
- Grabaciones de audio o vídeo: en algunos países se admiten grabaciones propias cuando participas en la conversación y se utilizan exclusivamente para defender tus derechos.
Cómo organizar las pruebas
No basta con acumular documentos; es importante ordenarlos de forma lógica para que tu abogado y, en su caso, el juez puedan entender con claridad lo que ha ocurrido.
- Crea una línea de tiempo con los principales hitos: cambios de puesto, conflictos, quejas, reconocimientos, sanciones, etc.
- Clasifica los documentos por temas: desempeño, comunicaciones internas, salud, testigos, etc.
- Numera los documentos y elabora un índice sencillo que indique qué demuestra cada uno.
- Conserva siempre copias de todo lo que entregues a tu abogado o al juzgado.
Antes de recopilar información, consulta con un profesional sobre los límites legales en materia de protección de datos, confidencialidad y uso de grabaciones. Una prueba obtenida de forma ilícita puede ser rechazada e incluso perjudicar tu posición procesal.
Plazos legales y vías de reclamación
La defensa frente a un despido por falsa causa está sujeta a plazos muy estrictos. Si los dejas pasar, puedes perder definitivamente el derecho a impugnar la decisión empresarial, aunque tengas razón en el fondo del asunto.
Plazo para impugnar el despido
En la mayoría de legislaciones laborales de ámbito hispano, el plazo para presentar la papeleta de conciliación o la demanda de despido es de 20 días hábiles desde la fecha de efectos del despido. No se cuentan sábados, domingos ni festivos, pero sí los días de vacaciones.
Es fundamental que verifiques la normativa concreta de tu país o región, ya que puede haber particularidades en el cómputo de plazos o en los requisitos previos al juicio, como la conciliación administrativa o la mediación obligatoria.
Conciliación previa y demanda judicial
- Papeleta de conciliación: se presenta ante el órgano administrativo o de mediación correspondiente. Interrumpe el plazo de 20 días mientras se tramita.
- Acto de conciliación: empresa y trabajador se reúnen para intentar un acuerdo. Puede alcanzarse una indemnización, la readmisión o el reconocimiento de la improcedencia.
- Demanda judicial: si no hay acuerdo, se presenta demanda ante el juzgado de lo social o laboral, reanudándose el cómputo del plazo restante.
- Juicio: en la vista se practican las pruebas, declaran las partes y los testigos, y el juez valora si la causa alegada es real o falsa.
Reclamaciones adicionales
Además de impugnar el despido, en algunos casos puedes acumular otras reclamaciones relacionadas:
- Reclamación de salarios pendientes u horas extra no abonadas.
- Indemnización por daños morales si se han vulnerado derechos fundamentales.
- Impugnación de sanciones previas utilizadas como base para el despido.
- Reconocimiento de categoría profesional o antigüedad real si han sido infravaloradas.
No esperes a tener toda la documentación perfecta para iniciar la reclamación. Lo prioritario es presentar la papeleta o la demanda dentro de plazo. Después podrás ampliar o concretar los hechos y las pruebas con ayuda de tu abogado.
Indemnización y salarios que te corresponden
Cuando un despido por falsa causa es declarado improcedente o nulo, se abren distintas posibilidades económicas. Conocerlas te ayudará a valorar si un acuerdo es razonable o si conviene seguir adelante hasta la sentencia.
Indemnización por despido improcedente
En caso de improcedencia, la empresa suele optar por indemnizarte en lugar de readmitirte. El cálculo de la indemnización depende de la normativa aplicable, pero en términos generales se tiene en cuenta:
- Antigüedad en la empresa.
- Salario regulador, incluyendo complementos fijos y, en algunos casos, variables habituales.
- Topes máximos de mensualidades establecidos por la ley.
Es habitual que, durante la conciliación, la empresa ofrezca una cantidad inferior a la que correspondería legalmente. Por eso es importante que un profesional calcule tu indemnización teórica para que puedas negociar con criterio.
Salarios de tramitacion y despido nulo
Si el despido se declara nulo, la empresa está obligada a readmitirte y a abonarte los salarios dejados de percibir desde la fecha del despido hasta la reincorporación. Estos salarios se conocen como salarios de tramitación y se calculan en función de tu salario habitual.
En algunos ordenamientos, los salarios de tramitación también pueden reconocerse en supuestos de despido improcedente cuando la empresa opta por la readmisión. Conviene revisar la regulación específica de tu país para conocer el alcance de este derecho.
Finiquito y otras cantidades
- Salario de los días trabajados en el mes del despido.
- Vacaciones devengadas y no disfrutadas.
- Pagas extraordinarias prorrateadas, si procede.
- Horas extra pendientes de abono.
- Bonus o incentivos generados antes del despido.
Nunca confundas finiquito con indemnización. El finiquito recoge cantidades ya generadas por tu trabajo, mientras que la indemnización compensa la extinción del contrato. Puedes cobrar el finiquito y, aun así, impugnar el despido y reclamar la indemnización correspondiente.
El papel del abogado laboralista y cómo elegirlo
En un despido por falsa causa, contar con un abogado laboralista especializado marca una diferencia notable en las probabilidades de éxito. No se trata solo de conocer la ley, sino de saber interpretar la dinámica laboral, valorar las pruebas y diseñar una estrategia procesal coherente.
Funciones clave del abogado laboralista
- Analizar la carta de despido y detectar defectos formales o contradicciones.
- Valorar la viabilidad de la reclamación y las probabilidades de éxito.
- Ayudarte a recopilar y ordenar las pruebas relevantes.
- Redactar la papeleta de conciliación y la demanda judicial.
- Negociar con la empresa durante la conciliación o en cualquier fase del proceso.
- Defender tu posición en el juicio, interrogando a testigos y rebatendo los argumentos de la empresa.
Criterios para elegir un buen profesional
- Especialización en derecho laboral: prioriza despachos o profesionales que trabajen habitualmente este tipo de casos.
- Experiencia en juicios de despido: pregunta por casos similares al tuyo y por su enfoque habitual.
- Claridad en los honorarios: solicita un presupuesto por escrito, con detalle de servicios incluidos y posibles variables (porcentaje sobre cantidades ganadas, etc.).
- Comunicación y confianza: es importante que te explique las cosas de forma comprensible y que puedas plantear tus dudas con libertad.
- Valoración realista: desconfía de quien garantice resultados; un buen profesional te hablará en términos de probabilidades y riesgos.
Si no puedes asumir el coste de un abogado privado, infórmate sobre la posibilidad de acceder a justicia gratuita o a los servicios jurídicos de tu sindicato. En muchos casos, podrás contar con defensa letrada sin adelantar honorarios.
Errores frecuentes que debes evitar
La reacción emocional ante un despido injusto puede llevar a cometer errores que debiliten tu posición. Ser consciente de ellos te ayudará a mantener el foco en la defensa de tus derechos y a evitar decisiones precipitadas.
- Firmar documentos sin leerlos: especialmente bajas voluntarias, acuerdos privados o renuncias a acciones legales.
- Aceptar dinero en efectivo sin recibo: dificulta demostrar después qué cantidades te han abonado realmente.
- Dejar pasar los plazos: confiar en que "ya se arreglará" o esperar a encontrar trabajo antes de reclamar.
- Discutir de forma agresiva con superiores o compañeros: puede generar incidentes que la empresa utilice en tu contra.
- Publicar en redes sociales detalles del conflicto: ciertos comentarios pueden ser utilizados como prueba en el procedimiento.
- Destruir o manipular pruebas: además de ser ilícito, puede desacreditar tu versión ante el juez.
- No acudir al acto de conciliación o al juicio: tu ausencia injustificada puede perjudicar seriamente tu reclamación.
Ante la duda, consulta siempre con un profesional antes de tomar decisiones irreversibles. Un breve asesoramiento a tiempo puede evitarte pérdidas económicas importantes y situaciones difíciles de reconducir.
Modelos y ejemplos prácticos de defensa
Ver ejemplos concretos ayuda a entender cómo se articula en la práctica la defensa frente a un despido por falsa causa. A continuación se presentan situaciones habituales y posibles líneas de actuación, que deberán adaptarse siempre a las circunstancias de cada caso y a la normativa aplicable.
Ejemplo 1: Bajo rendimiento inventado
La empresa te despide alegando bajo rendimiento continuado y voluntario, pero en los últimos años has recibido evaluaciones positivas y no se te ha comunicado ningún plan de mejora ni advertencias formales.
- Recopila evaluaciones de desempeño, correos de felicitación y objetivos cumplidos.
- Solicita por escrito los criterios de evaluación utilizados y las comparativas con otros compañeros.
- Aporta testigos que puedan acreditar tu implicación y resultados.
- En la demanda, destaca la ausencia de advertencias previas y la falta de proporcionalidad del despido.
Ejemplo 2: Pérdida de confianza sin hechos concretos
La carta de despido menciona una "pérdida de confianza" por supuestas decisiones erróneas, pero no detalla fechas, operaciones concretas ni perjuicios reales.
- Impugna la carta por falta de concreción, solicitando que se especifiquen los hechos.
- Aporta documentación que demuestre que tus decisiones fueron conocidas y aprobadas por superiores.
- Subraya la ausencia de sanciones previas o advertencias relacionadas con esos hechos.
Ejemplo 3: Despido tras reclamar derechos
Pocas semanas después de reclamar el pago de horas extra y denunciar sobrecarga de trabajo, recibes un despido disciplinario por supuestas faltas de respeto a tu superior.
- Aporta copia de las reclamaciones previas y de las respuestas de la empresa.
- Intenta conseguir testigos de las conversaciones en las que supuestamente faltaste al respeto.
- Plantea en la demanda la posible vulneración de derechos fundamentales (represalia por reclamar derechos laborales).
- Solicita la declaración de nulidad del despido y, subsidiariamente, su improcedencia.
Estos ejemplos son orientativos y no sustituyen el asesoramiento profesional. Cada despido por falsa causa tiene matices propios que deben analizarse con detalle para diseñar la mejor estrategia de defensa.
Preguntas frecuentes
¿Puedo cobrar el paro si impugno un despido por falsa causa?
Sí. El hecho de impugnar el despido no impide solicitar la prestación por desempleo si cumples los requisitos de cotización. En caso de readmisión posterior, deberás regularizar la situación con el servicio de empleo, devolviendo, en su caso, las cantidades que se solapen con los salarios de tramitación.
¿Qué pasa si la empresa no acude al acto de conciliación?
Si la empresa no se presenta al acto de conciliación, se deja constancia de su incomparecencia y se abre la vía para presentar demanda judicial. En algunos casos, esa ausencia injustificada puede tener consecuencias en costas o en la valoración de su buena fe procesal.
¿Puedo grabar conversaciones con mi jefe para usarlas como prueba?
Depende de la legislación de tu país. En muchos ordenamientos se admiten grabaciones realizadas por uno de los participantes en la conversación, siempre que se utilicen para defender derechos propios y no se vulneren secretos de terceros. Antes de grabar, consulta con un profesional para evitar riesgos legales.
¿Cuánto tiempo puede durar un juicio por despido?
La duración varía según la carga de trabajo de los juzgados de tu zona. Como referencia, desde la presentación de la demanda hasta la sentencia pueden transcurrir varios meses. En algunos casos, se alcanzan acuerdos antes del juicio para evitar esa espera e incertidumbre.
¿Es obligatorio ir con abogado a la conciliación o al juicio?
En muchos sistemas laborales no es estrictamente obligatorio, pero es muy recomendable. La empresa suele acudir asesorada por expertos, y las decisiones que se tomen en conciliación o en juicio pueden tener un impacto económico y profesional muy relevante. Contar con un abogado laboralista equilibra la balanza y protege mejor tus intereses.
¿Necesitas orientación legal?
Te explicamos opciones generales y, si lo solicitas, te ponemos en contacto con un profesional colegiado colaborador independiente.