Abogado experto en despidos colectivos
Guía completa de abogado experto en despidos colectivos: requisitos del ERE, negociación, indemnización, plazos y estrategias para empresas y trabajadores.
Índice
- Qué es el despido colectivo y cuándo aplica
- Rol del abogado experto en despidos colectivos
- Umbrales y requisitos legales clave
- Fases del procedimiento ERE paso a paso
- Negociación y periodo de consultas
- Criterios de selección y garantías
- Indemnizaciones y alternativas al despido
- Impugnación y control judicial
- Plazos, comunicaciones y checklist
- Preguntas frecuentes
Qué es el despido colectivo y cuándo aplica
El despido colectivo —habitualmente tramitado como Expediente de Regulación de Empleo (ERE)— es un procedimiento especial de extinción de contratos por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción. Se diferencia del despido individual porque afecta a un número relevante de trabajadores dentro de un periodo determinado y exige una tramitación formal que incluye un periodo de consultas con la representación legal de las personas trabajadoras, aportación de documentación justificativa y notificaciones a la autoridad laboral. Su objetivo es ajustar la plantilla de manera ordenada, transparente y con salvaguardas, evitando decisiones unilaterales precipitadas que vulneren derechos o agraven la situación de la empresa.
La clave para determinar si procede un ERE está en los umbrales de afectación y la concurrencia real de causas. En términos generales, se consideran situaciones como pérdidas actuales o previstas, disminución persistente de ingresos, cambios tecnológicos que exigen una reorganización, o una caída de la demanda que hace inviable mantener el volumen de empleo. Si no se alcanzan los umbrales, la compañía puede optar por vías alternativas (por ejemplo, reestructuraciones internas, modificaciones sustanciales o suspensiones temporales de contrato), pero si se rebasan debe activarse el procedimiento de despido colectivo.
Idea clave: calificar bien la causa y verificar los umbrales de afectación es esencial para decidir si procede un ERE o medidas menos drásticas.
Rol del abogado experto en despidos colectivos
El abogado experto en despidos colectivos aporta seguridad jurídica y estrategia. Para la empresa, diseña el mapa de riesgos, valida la concurrencia de causas y prepara la documentación económica y organizativa que sustenta el expediente. Además, coordina el calendario del procedimiento, lidera la negociación con el comité de empresa o delegados de personal y define posibles medidas atenuadoras (planes de recolocación, recolocaciones internas, movilidad, formación o jubilaciones parciales). Para los trabajadores y sus representantes, el abogado analiza la solidez de las causas, verifica la proporcionalidad de la medida, propone alternativas al despido y, si es preciso, prepara la impugnación judicial del ERE o de despidos concretos por defectos formales o discriminación.
En ambos casos, su rol combina técnica y negociación. En la práctica, un buen asesoramiento reduce nulidades por errores procedimentales (por ejemplo, deficiencias en la memoria explicativa o en la información contable), mejora el clima de diálogo y permite soluciones equilibradas que minimizan litigios. También ayuda a alinear el expediente con la política de cumplimiento de la empresa y a comunicar internamente el proceso, preservando la reputación y la continuidad operativa.
- Definición de estrategia y verificación de causas.
- Preparación documental y calendario.
- Negociación del periodo de consultas y acuerdos.
- Diseño de medidas sociales de acompañamiento.
- Defensa procesal ante la jurisdicción social.
Umbrales y requisitos legales clave
Los umbrales determinan cuándo una empresa debe acudir al procedimiento de despido colectivo. Sin entrar en tecnicismos excesivos, la regla práctica es valorar el número de extinciones proyectadas dentro de un periodo de 90 días en relación con la plantilla. Superar esos niveles activa la obligación de tramitar un ERE con todas sus garantías. Este análisis debe realizarse de forma unitaria y no fraccionada: dividir artificialmente ceses para eludir el procedimiento puede acarrear la nulidad del conjunto y sanciones.
Además de los umbrales, la empresa debe acreditar la causa con datos verificables: contabilidad, informes de producción, organigramas, previsiones de demanda u otros documentos que evidencien la necesidad objetiva de la medida. La autoridad laboral y la Inspección pueden requerir aclaraciones durante el proceso, y la falta de transparencia o de información suficiente suele ser uno de los principales focos de litigiosidad. Por su parte, los trabajadores deben disponer de la información con antelación razonable para analizar alternativas y propuestas económicas.
Consejo: realiza una “prueba de estrés” documental antes de iniciar el ERE; si la causa no queda clara en papeles, la defensa del expediente será frágil.
Fases del procedimiento ERE paso a paso
Un ERE sólido se estructura en fases. Primero, la preparación interna: auditoría de la causa, definición de puestos afectados, cronograma y recopilación de documentos (memoria explicativa, informes financieros, organigrama antes/después y criterios de selección). Segundo, la apertura formal: comunicación a la representación de los trabajadores y a la autoridad laboral con toda la documentación. Tercero, el periodo de consultas: reuniones sucesivas para negociar el alcance, el calendario, las indemnizaciones y las medidas sociales de acompañamiento. Cuarto, el cierre: recoger por escrito los acuerdos alcanzados o, en su defecto, la decisión empresarial motivada, notificando individualmente a las personas afectadas y tramitando las comunicaciones finales.
En paralelo, conviene prever la operativa: atención a dudas, soporte emocional a los equipos, protocolos de salida digna y canales de recolocación. La implementación cuidadosa reduce conflictos, mantiene la productividad del personal no afectado y protege la imagen corporativa. Un abogado con experiencia coordina estos hitos, controla plazos, evita defectos formales y documenta todo el proceso para resistir un eventual control judicial.
- Preparación y due diligence interna.
- Comunicación de apertura con documentación íntegra.
- Periodo de consultas con actas y propuestas.
- Cierre con acuerdo o decisión motivada.
- Notificaciones individuales y comunicaciones finales.
Negociación y periodo de consultas
El corazón del ERE es el periodo de consultas. La ley exige negociar de buena fe para intentar evitar o reducir los despidos y mitigar sus efectos. En la práctica, esto significa compartir información sustantiva, justificar los criterios de afectación y valorar alternativas: recolocaciones internas, movilidad geográfica, cambios de jornada, suspensiones temporales o planes de formación orientados a la empleabilidad. La representación de los trabajadores, apoyada por su abogado, contrastará los datos y planteará contraofertas.
Una negociación eficaz se apoya en actas claras, propuestas cuantificadas y un enfoque de intereses (no solo posiciones). El objetivo no es “ganar” a la otra parte, sino encontrar la solución más eficiente y menos lesiva: ajustar el número de afectados, mejorar la indemnización, escalonar las salidas o articular un plan de recolocación externo que acelere la reintegración laboral. Documentar cada paso es crucial: lo no escrito, difícilmente se podrá hacer valer en sede judicial.
Práctica recomendada: agenda de reuniones, matriz de propuestas y cuadro comparativo de escenarios con impacto económico y social.
Criterios de selección y garantías
Los criterios de selección deben ser objetivos, verificables y no discriminatorios. Méritos, polivalencia, cualificación, desempeño, duplicidades de puesto tras una reestructuración o impacto en procesos críticos son variables habituales. Es esencial evitar sesgos (por edad, género, salud, maternidad, representación sindical u otros factores protegidos). Cuando existan colectivos especialmente protegidos —por ejemplo, representantes legales— se requieren cautelas reforzadas. Cualquier excepción debe justificarse con datos y coherencia organizativa.
Para los trabajadores, revisar esos criterios es uno de los ejes de defensa. El abogado analizará incoherencias, cambios de última hora o casos singulares que evidencien arbitrariedad. Para la empresa, documentar cómo se aplican los criterios a cada persona afectada reduce riesgos de impugnación. El tono humano también importa: entrevistas previas, comunicación respetuosa y un protocolo de salida digno minimizan el impacto emocional y reputacional.
- Definir criterios ex ante y publicarlos en el proceso.
- Aplicación homogénea y trazable con soporte documental.
- Evitar toda discriminación y prever ajustes razonables.
- Revisar casos límite con una mesa técnica.
Indemnizaciones y alternativas al despido
La indemnización legal por despido colectivo suele alinearse con la del despido por causas objetivas, aunque los acuerdos alcanzados en el periodo de consultas pueden mejorarla (por ejemplo, aumentando días por año, fijando topes más altos o contemplando primas por voluntariedad). Además, los planes de acompañamiento —outplacement, formación, recolocación interna o ayudas a la movilidad— son una herramienta eficaz para mitigar el impacto social y facilitar la transición.
Antes de llegar a la extinción, conviene explorar medidas alternativas: suspensiones temporales de contrato, reducciones de jornada, cambios organizativos o reasignación de funciones. En determinados supuestos, estas vías pueden sostener la actividad mientras se recupera la demanda o culmina una transformación tecnológica. Una negociación creativa, apoyada en datos de productividad y escenarios financieros, permite sopesar el coste presente y futuro de cada opción.
Claves de valor: mejora indemnizatoria razonable, voluntariedad escalonada y plan de recolocación externo con objetivos medibles.
Impugnación y control judicial
El ERE puede ser impugnado colectivamente por la representación de los trabajadores o, individualmente, por personas afectadas. Los motivos más frecuentes son la falta o insuficiencia de documentación, la inexistencia de la causa, defectos en el periodo de consultas o la vulneración de derechos fundamentales. La consecuencia más gravosa para la empresa es la declaración de nulidad (con readmisión y salarios de tramitación), si bien también cabe la declaración de no ajustado a derecho con las consecuencias indemnizatorias correspondientes.
Para los trabajadores, la estrategia pasa por identificar las grietas formales y sustantivas del expediente, conservar comunicaciones y actas, y actuar dentro de los plazos. Para la empresa, la mejor defensa es un procedimiento pulcro: información completa, negociación real, criterios objetivos y una motivación final robusta. La asistencia de un abogado especialista incrementa la probabilidad de que el expediente resista el escrutinio judicial y reduce la litigiosidad posterior.
- Mapeo de riesgos y evidencias desde el inicio.
- Actas y comunicaciones ordenadas y completas.
- Motivación empresarial clara y trazable.
Plazos, comunicaciones y checklist
Respetar los plazos y las formalidades es decisivo. La apertura del procedimiento debe incluir toda la documentación exigible; el periodo de consultas requiere convocatorias ordenadas, calendario y actas de cada reunión; el cierre, comunicaciones a la autoridad laboral y notificaciones individuales con motivación suficiente. Un cronograma visible para todas las áreas (RR. HH., finanzas, operaciones y comunicación) evita solapamientos y errores de forma.
Checklist práctico para empresas y asesores: (1) Diagnóstico de causa y umbrales; (2) Memoria explicativa y anexos económicos; (3) Identificación de puestos afectados y criterios; (4) Propuesta inicial de medidas sociales e indemnizaciones; (5) Plan de comunicación interna y protocolo de salida; (6) Calendario de consultas y responsables por reunión; (7) Sistema de registro y custodia de actas; (8) Borradores de acuerdos y textos de notificación; (9) Plan de seguimiento post-ERE para evaluar compromisos y recolocaciones.
Tip operativo: usa plantillas y cuadros de mando para controlar entregables, responsables y fechas; la trazabilidad es tu mejor escudo ante una auditoría o juicio.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo debe tramitarse un ERE y no despidos individuales? Cuando los ceses previstos en un periodo de 90 días superan los umbrales legales en función del tamaño de la plantilla. En ese caso, la vía correcta es el despido colectivo, con periodo de consultas y garantías específicas.
¿Puede mejorarse la indemnización legal en un ERE? Sí. Es habitual pactar mejoras en el periodo de consultas: más días por año, topes superiores, primas por voluntariedad o ayudas de transición, siempre que el acuerdo sea sostenible y esté bien documentado.
¿Qué documentos son críticos para justificar la causa? Memoria explicativa, cuentas e informes económicos, datos de producción/ventas, organigramas comparados, criterios de selección y escenarios alternativos analizados. La consistencia interna entre todos ellos es determinante.
¿Qué riesgos existen si se incumple el procedimiento? Desde la declaración de no ajustado a derecho —con mayores costes indemnizatorios— hasta la nulidad, que puede implicar readmisiones y salarios de tramitación, además de un deterioro reputacional significativo.
¿Cómo minimizar la litigiosidad posterior? Negociación de buena fe, criterios objetivos y trazables, comunicación respetuosa, actas detalladas y un plan de acompañamiento realista con indicadores de resultados.
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