Servicio
Falsos autónomos: Denuncia y regularización
Servicio legal para abordar situaciones de falso trabajo autónomo con una estrategia ordenada, documentada y realista.
Los casos de falsos autónomos suelen complicarse por la prueba y por los plazos: no basta con la sensación de dependencia, hay que acreditar cómo se presta el servicio, quién organiza el trabajo, cómo se paga y qué integración existe en la empresa o plataforma. También influyen comunicaciones previas, cambios de condiciones, facturas, bajas en RETA, y cautelas antes de firmar acuerdos, finiquitos o documentos de desistimiento que puedan cerrar vías de reclamación.
El objetivo del servicio es definir si procede denunciar y regularizar, y por qué vía conviene hacerlo, preparando el expediente probatorio y el relato de hechos para Inspección de Trabajo y Seguridad Social o para la jurisdicción social cuando corresponda. Si ya ha reclamado, si se ha presentado papeleta de conciliación, si ha firmado un acuerdo o existe un reconocimiento de deuda, revisamos el impacto jurídico y reordenamos la estrategia. El análisis depende de la prueba, de los plazos y del documento firmado, por eso en España es recomendable una revisión documental previa antes de actuar.
Fuentes legales consultadas
- Real Decreto Legislativo 2/2015, texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores (BOE, texto consolidado)
- Ley 36/2011, reguladora de la jurisdicción social (BOE, texto consolidado)
- Real Decreto Legislativo 8/2015, texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social (BOE, texto consolidado)
- Oficina Estatal de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social: campaña sobre falsos autónomos
Qué incluye este servicio
- Valoración inicial de indicios de laboralidad: dependencia, ajenidad, integración y control efectivo del trabajo.
- Revisión de contratos mercantiles, encargos, facturación y condiciones reales de prestación para detectar incoherencias y riesgos.
- Plan de prueba: qué reunir, cómo ordenar evidencias y qué hechos deben quedar acreditados para sostener la denuncia o la demanda.
- Preparación de escrito y documentación para Inspección de Trabajo y Seguridad Social cuando sea la vía adecuada, con enfoque de regularización.
- Diseño de estrategia en vía social cuando corresponda, incluyendo preparación de papeleta de conciliación y borradores de demanda.
- Acompañamiento en negociación: propuestas de regularización, encuadre correcto y acuerdos con cautelas antes de firmar.
Límites habituales y qué conviene aclarar
- El resultado depende de la prueba disponible, de los plazos y de cómo se haya documentado la relación.
- La actuación de terceros condiciona tiempos y efectos: Inspección, empresa, plataformas, Seguridad Social y órganos judiciales.
- Si hay renuncias, transacciones o plazos vencidos, puede ser necesario replantear objetivos y alcance del trabajo.
Índice
- 1. Qué resuelve el servicio y para quién
- 2. Marco legal aplicable
- 3. Requisitos, plazos y pasos previos
- 4. Derechos, obligaciones y puntos de fricción
- 5. Costes, honorarios y consecuencias
- 6. Documentación que necesitamos y pruebas útiles
- 7. Cómo trabajamos paso a paso
- 8. Comunicaciones y negociación
- 9. Vías de reclamación y procedimiento
- 10. Si ya se ha firmado o ya se ha iniciado
- 11. Preguntas frecuentes
Qué resuelve el servicio y para quién en casos de falsos autónomos
Este servicio está pensado para personas que facturan como autónomas pero trabajan con rasgos propios de una relación laboral, y también para empresas que desean revisar su modelo de contratación para evitar irregularidades. El foco está en determinar si existe laboralidad y qué vía es más adecuada para corregir la situación con el menor riesgo posible.
En la práctica, no todos los autónomos dependientes son falsos autónomos y no todos los encargos recurrentes implican laboralidad. Por eso, antes de denunciar o regularizar, analizamos cómo se organiza el trabajo, quién asume el riesgo, si hay horarios, supervisión, exclusividad, medios aportados y dependencia económica, con un relato de hechos coherente y verificable.
- Identificar indicios de dependencia, ajenidad y control empresarial en su caso concreto.
- Definir objetivos realistas: regularización, encuadre correcto y, si procede, reclamaciones asociadas.
- Valorar el impacto de continuar trabajando mientras se inicia la reclamación o de haber cesado la prestación.
- Detectar riesgos por documentación firmada, cambios de condiciones o comunicaciones previas.
- Recomendar la vía adecuada según prueba y plazos: Inspección, jurisdicción social o estrategia combinada.
Qué ocurre en la práctica: la clave suele estar en cómo se demuestra la organización real del trabajo, no en el nombre del contrato. Un expediente bien ordenado ahorra discusiones y evita pasos que cierran opciones.
Marco legal aplicable y encaje entre laboral y Seguridad Social
El análisis se apoya en el Estatuto de los Trabajadores para identificar cuándo la prestación de servicios encaja en una relación por cuenta ajena, y en la Ley General de la Seguridad Social para valorar el encuadramiento correcto y los efectos de una regularización. Cuando hay conflicto, la Ley reguladora de la jurisdicción social orienta el procedimiento para reclamar derechos en vía judicial.
A nivel práctico, Inspección de Trabajo y Seguridad Social puede actuar por campañas, comunicaciones o denuncias y, si aprecia irregularidad, puede promover la regularización del alta y cotización en el régimen correspondiente. Si se discute la existencia de relación laboral, o si se pretenden efectos laborales concretos, puede ser necesario acudir a la jurisdicción social.
- Encajar la relación: laboral por cuenta ajena, autónomo real o situaciones mixtas que exigen matiz.
- Determinar el impacto del encuadramiento: cotización, contingencias, desempleo y otras coberturas.
- Valorar la necesidad de una acción declarativa de laboralidad cuando hay controversia relevante.
- Revisar posibles figuras relacionadas: subcontratación, contratas, y organización del trabajo en cadena.
- Elegir el enfoque más sólido: preventivo, regularizador o reclamatorio según el caso y la prueba.
Qué ocurre en la práctica: muchas discusiones se resuelven cuando se documenta quién decide horarios, precios, instrucciones, sustituciones y medios, porque ahí suele estar la frontera real entre autonomía y laboralidad.
Requisitos, plazos y pasos previos antes de denunciar o demandar
Antes de iniciar una denuncia o una acción judicial, conviene revisar plazos y definir el momento oportuno. En materia laboral, hay plazos de caducidad para impugnar despidos y plazos de prescripción para reclamar cantidades, y su cómputo puede variar según hechos y documentos. En paralelo, la regularización de cotizaciones y el encuadramiento en Seguridad Social tienen dinámica propia.
Como paso previo, solemos recomendar ordenar pruebas, reconstruir la cronología, revisar si ha habido comunicaciones internas o cambios de condiciones, y valorar riesgos de una firma precipitada. También analizamos si procede una vía de conciliación administrativa para determinadas reclamaciones o si lo más eficaz es iniciar primero una actuación inspectora.
- Identificar si existe un cese, una rescisión o un despido encubierto y cómo afecta a la estrategia.
- Comprobar plazos relevantes: caducidad en impugnación de despido y prescripción en reclamaciones de cantidad.
- Revisar acuerdos firmados, cláusulas de renuncia y documentos mercantiles con efectos laborales.
- Definir el momento de la actuación para proteger su continuidad profesional y su posición probatoria.
- Preparar un relato de hechos coherente y sustentado en documentos, evitando contradicciones.
Qué ocurre en la práctica: un buen inicio suele depender menos de escribir mucho y más de acertar con el orden: primero prueba y plazos, después vía y objetivo, y solo entonces el escrito o la demanda.
Derechos, obligaciones y puntos de fricción en la regularización
Cuando se acredita laboralidad, pueden entrar en juego derechos típicos de la relación laboral: salario conforme a convenio, jornada, descansos, vacaciones, prevención de riesgos y protección frente a decisiones empresariales. Para la empresa, el foco está en corregir el encuadramiento, asumir obligaciones laborales y de Seguridad Social, y minimizar conflictos futuros con una organización transparente.
Los puntos de fricción más habituales aparecen en el control del trabajo, la fijación de precios, la exclusividad, la imposibilidad real de subcontratar o sustituirse, el uso de medios de la empresa, y la integración en equipos. También surgen tensiones por bajas, sanciones de facto, cambios de turnos o algoritmos en plataformas, y por la trazabilidad de encargos y evaluaciones.
- Mapear indicios de laboralidad y contradecir argumentos habituales de autonomía formal.
- Revisar condiciones aplicables si se reconoce relación laboral: jornada, descansos y remuneración.
- Valorar efectos en prevención de riesgos y en cobertura de contingencias profesionales.
- Preparar una posición negociadora: regularización, cambios de contrato y reconocimiento ordenado.
- Evitar actuaciones que agraven el conflicto: represalias, comunicaciones impulsivas o renuncias.
Qué ocurre en la práctica: cuando el día a día muestra instrucciones, supervisión y control, la forma mercantil pesa menos. Si la empresa quiere corregir, un plan de regularización reduce riesgos y mejora la convivencia laboral.
Costes, honorarios y consecuencias posibles para trabajador y empresa
En estos asuntos conviene distinguir entre el coste del servicio jurídico y las consecuencias del conflicto. Para la persona trabajadora, el objetivo suele ser regularizar la relación y, si procede, reclamar derechos laborales o cantidades. Para la empresa, el impacto puede incluir regularización de cotizaciones, ajustes contractuales y gestión de riesgos reputacionales y organizativos.
Los honorarios suelen depender del estado del caso, del volumen documental y de la vía elegida, porque no exige el mismo trabajo una revisión preventiva que un expediente inspector o un procedimiento judicial completo. En todo caso, la transparencia es esencial: se aclara alcance, hitos, comunicaciones y qué escenarios pueden requerir actuaciones adicionales.
- Presupuesto por fases: diagnóstico, preparación de expediente, vía administrativa, negociación y, si procede, vía judicial.
- Explicación clara de posibles consecuencias laborales y de Seguridad Social en función del encuadre.
- Identificación de riesgos por documentación firmada y por incoherencias en facturación o declaraciones.
- Plan para reducir fricciones internas: canal único de comunicación, trazabilidad y medidas de prevención.
- Orientación sobre costes indirectos: tiempo, disponibilidad para requerimientos y necesidad de testigos.
Qué ocurre en la práctica: el mayor coste suele venir de improvisar. Cuando se trabaja por fases y con documentos bien ordenados, se reducen idas y vueltas y se protege mejor la posición de quien reclama.
Documentación que necesitamos y pruebas útiles en falsos autónomos
La prueba es el corazón del caso. No basta con decir que existía dependencia, hay que mostrarlo con documentos y con hechos verificables: instrucciones, control, horarios, imposibilidad real de organizarse como empresa propia, y cómo se integraba en la estructura ajena. Por eso pedimos toda la documentación disponible, aunque parezca repetida o menor.
También revisamos trazabilidad: cómo entraban los encargos, cómo se medía el rendimiento, quién aprobaba vacaciones o ausencias, qué canales se usaban y cómo se pagaba. Si hay comunicaciones formales o requerimientos, pueden ser decisivos. En algunos casos, la prueba testifical y los registros de actividad complementan lo documental.
- Contratos mercantiles, anexos, condiciones de uso en plataformas y cualquier documento de onboarding.
- Facturas emitidas, pagos recibidos, justificantes bancarios y desglose de conceptos recurrentes.
- Trazabilidad documental de encargos: correos, chats corporativos, WhatsApp corporativo si es relevante, tickets o paneles internos.
- Comunicaciones fehacientes cuando proceda: burofax, requerimientos, notificaciones formales o respuestas de la empresa.
- Pruebas de organización y control: cuadrantes, turnos, geolocalización operativa, evaluaciones, actas, testigos y partes.
Qué ocurre en la práctica: un correo con instrucciones, un cuadrante de turnos o un historial de encargos puede valer más que muchas afirmaciones. Ordenar la prueba por fechas suele ser el punto de inflexión.
Cómo trabajamos paso a paso para denuncia y regularización
Trabajamos con metodología: primero encaje jurídico y hechos, después prueba, y solo entonces decisión de vía. En la fase inicial se revisa documentación, se entrevista a la persona o a la empresa, y se construye una cronología clara. Esto permite detectar puntos débiles y preparar respuestas antes de que los plantee la otra parte.
Con esa base, preparamos el expediente: hechos, pruebas, objetivos y propuesta de actuación. Si se trata de una empresa, el plan puede incluir medidas de regularización y prevención para que el cambio sea estable. Si se trata de una persona trabajadora, se define si conviene una actuación inspectora, una conciliación o una demanda, según el escenario y los plazos.
- Reunión de diagnóstico con preguntas guiadas y revisión de documentación clave.
- Construcción de cronología y mapa de indicios de laboralidad con soporte documental.
- Definición de estrategia por vía: administrativa, judicial o secuencia ordenada de ambas.
- Redacción de escritos y preparación de anexos probatorios para que sean fáciles de entender y verificar.
- Seguimiento del caso con hitos, registro de comunicaciones y decisiones documentadas del cliente.
Qué ocurre en la práctica: los casos avanzan mejor cuando cada paso deja rastro: qué se envió, cuándo, con qué documentos, y qué respuesta hubo. Esa trazabilidad protege y evita versiones cambiantes.
Comunicaciones y negociación con empresa o plataforma
La comunicación es parte del caso, no un trámite. En situaciones de falsos autónomos, una conversación informal puede volverse prueba en contra o a favor, por eso recomendamos un canal ordenado, con mensajes coherentes y sin contradicciones. Cuando hay posibilidad de regularización pactada, conviene plantearla con claridad y con un marco de acuerdos verificables.
Si la empresa desea corregir, se puede trabajar una propuesta de regularización con calendario, encuadre, funciones y condiciones. Si la persona trabajadora reclama, se revisa cómo comunicar el conflicto sin exponerse a represalias o a cortes de actividad. En ambos escenarios, se valora si procede conciliación administrativa en España cuando corresponda por el tipo de reclamación.
- Definir un guion de comunicación: qué decir, qué no decir y qué pruebas adjuntar.
- Preparar requerimientos formales cuando sea conveniente para fijar posición y hechos.
- Plantear propuestas de regularización con condiciones claras y verificables, sin renuncias improcedentes.
- Revisar borradores de acuerdos y cláusulas de cierre, con cautelas antes de firmar.
- Decidir el momento de escalar: Inspección, conciliación o demanda según respuesta y riesgos.
Qué ocurre en la práctica: suele funcionar negociar primero con comunicaciones ordenadas y una propuesta concreta; si no hay respuesta o hay bloqueo, se valora conciliación administrativa cuando proceda y, si es necesario, se escala con cautelas antes de firmar documentos y antes de intensificar el conflicto a nivel nacional.
Vías de reclamación y procedimiento en España
Existen vías administrativas y judiciales, y la elección depende del objetivo y del tipo de prueba. La actuación ante Inspección de Trabajo y Seguridad Social puede impulsar regularizaciones y comprobar el encuadramiento, mientras que la jurisdicción social permite solicitar pronunciamientos específicos sobre la relación laboral y sobre derechos laborales asociados, conforme a la Ley reguladora de la jurisdicción social.
Cuando hay reclamación de cantidades, impugnación de decisiones empresariales o reconocimiento de derechos concretos, suele ser relevante la conciliación administrativa previa en los supuestos en que proceda. En caso de sentencia o acuerdo con fuerza ejecutiva, se valora la ejecución si no se cumple. Todo ello se planifica con cronología y con control de plazos.
- Seleccionar vía principal según objetivo: regularización, declaración de laboralidad o reclamaciones económicas.
- Preparar la papeleta de conciliación cuando proceda y documentar el intento de solución.
- Redactar demanda con hechos claros, prueba ordenada y peticiones concretas, evitando exceso retórico.
- Asistir a actos de conciliación y vistas, preparando interrogatorios, testigos y documentación.
- Planificar cumplimiento y, si hay título, ejecución de lo acordado o resuelto en vía judicial.
Qué ocurre en la práctica: la vía más eficaz es la que encaja con su objetivo y su prueba. Forzar una vía sin expediente sólido suele retrasar y aumentar el desgaste.
Si ya se ha firmado o ya se ha iniciado: cómo reordenar el caso
Si ya ha firmado un acuerdo, una transacción, un finiquito o un documento de rescisión mercantil, no significa que todo esté cerrado, pero sí obliga a analizar el texto y su contexto con detalle. También es frecuente que ya exista una comunicación al buzón de la Inspección, una denuncia presentada o incluso una papeleta de conciliación: en ese punto, lo importante es no duplicar actuaciones y mantener coherencia.
En estos supuestos, revisamos qué se presentó, qué pruebas se aportaron, qué plazos están corriendo y qué se dijo por escrito. Si hay incoherencias, se corrigen con cautela. Si hay acuerdos en negociación, se revisa el alcance real y se ajusta la estrategia a lo que ya quedó documentado, priorizando trazabilidad y una actuación ordenada.
- Revisión completa de documentos firmados y de comunicaciones enviadas, con lectura jurídica y práctica.
- Evaluación del estado de plazos y del riesgo de caducidad o prescripción según actuaciones previas.
- Análisis de lo presentado ante Inspección o en conciliación y propuestas de mejora del expediente.
- Redefinición del objetivo: regularización, efectos laborales concretos o salida pactada con garantías.
- Plan de siguientes pasos con coherencia documental para evitar contradicciones y pérdidas de credibilidad.
Qué ocurre en la práctica: lo firmado y lo ya presentado marca el terreno. Una revisión documental a tiempo evita errores típicos, como admitir hechos que luego impiden sostener la laboralidad o cerrar reclamaciones sin comprender el alcance.
Preguntas frecuentes
Estas respuestas son orientativas y dependen del caso, de la prueba y de los plazos. Si tiene documentación, lo más útil es revisarla antes de decidir la vía.
P: ¿Cómo sé si soy un falso autónomo y no un autónomo real?
R: Se analiza el día a día: si hay instrucciones, control, integración, dependencia y ajenidad, suele haber indicios. La etiqueta del contrato no es decisiva sin hechos probados.
P: ¿Puedo denunciar sin dejar de trabajar?
R: Depende del contexto y del riesgo de represalias o corte de actividad. Se valora la estrategia y la forma de documentar hechos sin ponerse en una posición vulnerable.
P: ¿Qué vía es mejor, Inspección o juzgado?
R: Depende del objetivo y de la prueba. Inspección puede impulsar regularización; la vía judicial permite pedir efectos laborales concretos. Se elige por coherencia, plazos y resultados razonables.
P: ¿Qué pasa si ya firmé un acuerdo o un finiquito mercantil?
R: Hay que revisar el texto y las circunstancias. Puede condicionar reclamaciones y plazos, por eso conviene un análisis antes de dar pasos adicionales.
P: ¿Qué documentación suele ser más útil?
R: Instrucciones, turnos, control, correos o chats corporativos, historial de encargos, facturas y pagos, y cualquier comunicación formal. Ordenar la cronología suele ser determinante.
Resumen del servicio y próximos pasos
- Revisión inicial de su caso para identificar indicios de laboralidad y riesgos.
- Recogida y ordenación de documentación para crear un expediente probatorio sólido.
- Comprobación de plazos relevantes y de actuaciones ya realizadas para no perder opciones.
- Definición del objetivo principal: regularización, reconocimiento de relación laboral, reclamación de derechos o prevención para empresa.
- Elección de la vía más adecuada en España según prueba y estrategia: Inspección, conciliación o jurisdicción social.
- Redacción de escritos y preparación de anexos para presentar el caso con claridad y coherencia.
- Acompañamiento en negociación con propuestas de regularización y cautelas antes de firmar.
- Preparación de conciliación administrativa cuando proceda y asistencia en actos de conciliación.
- Plan de actuación judicial si corresponde, con preparación de prueba y seguimiento de hitos.
- Transparencia sobre alcance, tiempos razonables y decisiones que corresponden al cliente en cada fase.
Aviso legal: este contenido es informativo y general, no sustituye el asesoramiento jurídico individualizado. La aplicación práctica depende de la norma aplicable, de la prueba disponible y de las circunstancias del caso.
Si lo desea, podemos realizar una revisión documental y una valoración inicial para definir una estrategia preventiva y realista, orientada a una actuación ordenada en materia laboral, sin promesas.
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