Reclamación de dietas laborales impagadas
Reclama dietas laborales impagadas con éxito: pruebas, plazos y pasos para recuperar manutención, alojamiento y kilometraje conforme a tu convenio.
Índice
- Qué son las dietas laborales
- Cuándo nacen y qué cubre la dieta
- Marco legal y convenio aplicable
- Pruebas y documentación necesaria
- Cálculo de dietas y ejemplos
- Pasos para reclamar extrajudicialmente
- Demanda por cantidad en la vía social
- Errores frecuentes y cómo evitarlos
- Estrategia probatoria y buenas prácticas
- Preguntas frecuentes
Qué son las dietas laborales
Las dietas laborales son cantidades que la empresa abona a la persona trabajadora para compensar gastos que se generan al realizar la actividad fuera del centro habitual o del domicilio, tales como manutención, alojamiento y desplazamientos. A diferencia del salario, las dietas tienen naturaleza indemnizatoria: no retribuyen trabajo, sino que resarcen un gasto necesario para prestar servicios. Esto es clave a la hora de reclamarlas, porque si no se abonan, no se discute un plus voluntario, sino un importe debido por gastos soportados en interés de la empresa.
Las dietas pueden fijarse de manera real (según gasto justificado con ticket o factura) o a tanto alzado (una cantidad por día, media dieta, por kilómetro, etc.). En el primer caso, el derecho se asienta en el gasto efectivamente realizado; en el segundo, en los criterios pactados por contrato, política interna o convenio colectivo. En ambos supuestos, si la empresa no paga lo debido, cabe una reclamación de cantidad para recuperar las dietas laborales impagadas.
Idea clave: la dieta no es una “ayuda” discrecional, sino un reembolso o compensación. Si viajas, comes fuera o usas tu vehículo por encargo de la empresa, los gastos razonables deben abonarse conforme a la normativa aplicable.
Además, las dietas no suelen cotizar ni tributar dentro de los límites exentos y con las condiciones que marca la normativa fiscal. Esto no afecta a tu derecho a reclamarlas, pero conviene tenerlo presente para el cálculo correcto y para documentar adecuadamente cada concepto.
Cuándo nacen y qué cubre la dieta
El derecho a dieta nace cuando, por razones de servicio, debes desplazarte fuera del centro ordinario o en condiciones que implican asumir gastos adicionales. Lo habitual es que cubra tres bloques: manutención (desayuno, comida, cena), alojamiento (hotel u hospedaje) y transporte (billetes, taxis, kilometraje si usas tu coche). Algunas empresas añaden pequeños suplidos como aparcamiento o peajes, y también compensan tiempos de viaje según convenio.
La clave está en la orden de desplazamiento (expresa o tácita). Un correo del responsable, una orden de trabajo en la app corporativa o la planificación semanal pueden bastar. Si la empresa exige disponibilidad itinerante (técnicos de campo, comerciales, preventa, consultoría), normalmente existe una política de gastos que regula importes máximos, categorías de hotel, límites por comida y el modo de justificar cada gasto.
- Manutención: dieta completa o media dieta según duración y pernocta.
- Alojamiento: importe real con factura, o tope por noche según política.
- Transporte: billetes o indemnización por kilómetro cuando se usa vehículo propio.
- Otros: peajes, aparcamiento, equipajes, traslados urbanos, visados cuando proceda.
Cuando la empresa abona un plus de “gastos” fijo sin exigir justificación, podría considerarse dieta a tanto alzado; si deja de pagarlo injustificadamente, también es reclamable. Si en cambio la empresa paga algunos gastos pero retrasa o deniega otros sin fundamento, la reclamación de dietas laborales impagadas puede dirigirse solo a los conceptos adeudados, aportando los justificantes y la norma interna o convencional que respalde el derecho.
Marco legal y convenio aplicable
En España, el Estatuto de los Trabajadores establece un marco general para salarios y percepciones extrasalariales, dentro del cual se ubican las dietas. Sin embargo, la regulación concreta de importes, condiciones y procedimientos suele residir en el convenio colectivo del sector o de empresa, en el contrato individual y en las políticas internas de gastos. Por eso, el primer paso práctico es identificar qué convenio te aplica y leer su capítulo de desplazamientos y dietas.
A efectos fiscales, las dietas pueden estar exentas de IRPF si se cumplen límites y condiciones (por ejemplo, que el desplazamiento sea efectivo, distancias mínimas desde el centro de trabajo o residencia, y topes diarios de manutención y alojamiento). Esta dimensión fiscal no elimina la obligación de pago por parte de la empresa; solo determina cómo se declaran y si cotizan.
Consejo: descarga tu convenio y guarda el PDF junto a tus hojas de gastos. Si el convenio fija medias dietas, importes por kilómetro o condiciones de pernocta, subraya esos artículos: serán tu base jurídica en la reclamación.
Por último, recuerda que las acciones de reclamación de cantidad derivadas del contrato de trabajo prescriben, con carácter general, al año desde que la cantidad debió pagarse. Conviene, por tanto, no demorar la reclamación y detener cuanto antes el cómputo con una reclamación fehaciente y la papeleta de conciliación.
Pruebas y documentación necesaria
La fortaleza de una reclamación de dietas laborales impagadas descansa en la prueba. Cuanta más trazabilidad tengas, mejor. Lo ideal es combinar justificantes de gasto (tickets y facturas) con prueba del desplazamiento (orden de trabajo, emails, partes de servicio, agenda, rutas GPS) y prueba del impago (nóminas donde no aparecen las dietas, respuestas negativas o silencio).
- Tickets y facturas legibles, con fecha, hora, concepto y CIF/NIF del emisor.
- Hojas de gastos firmadas o aprobadas en la herramienta interna.
- Billetes, tarjetas de embarque, peajes y parkings con matrícula.
- Correos o chats corporativos con la orden de visita o guardias.
- Geolocalización, partes de intervención, fotografías de la actuación.
- Nóminas y extractos que evidencien el impago o el pago parcial.
Si trabajas a tanto alzado, la prueba consistirá en el pacto o la costumbre: contrato, anexos, manual de gastos, o incluso un histórico de pagos regulares durante meses que acrediten la práctica empresarial. Si perdiste algún ticket, intenta demostrar el gasto por vía indirecta (reserva de hotel, extracto bancario, app de peajes, testigos), y explica por qué no fue posible conservar el justificante.
Checklist rápido: guarda todo en una carpeta digital por mes y por viaje; nombra archivos con fecha-lugar-concepto; exporta tus hojas de gastos a PDF; prepara una tabla resumen con importes e IVA.
Cálculo de dietas y ejemplos
Calcular correctamente las dietas es crucial para reclamar. Distingue entre gasto real y importe convencional. En gasto real, suma todos los justificantes por conceptos admitidos; en tanto alzado, aplica las cuantías por día, media dieta o kilómetro que fije tu convenio o política interna. No mezcles criterios: si el convenio dice “a tanto alzado” para manutención pero “según factura” para hotel, respeta esa lógica.
Ejemplo práctico: tres días de desplazamiento con pernocta. Manutención: 2 medias dietas y 1 dieta completa; Alojamiento: dos noches según factura; Kilometraje: 320 km totales a 0,19 €/km (o el importe que disponga tu convenio). A esto añades peajes y parking si están previstos. Si en tu empresa existe un límite por comida y lo superas por un motivo razonable (horarios, zona cara, urgencia), explícalo y aporta la justificación.
Tip: crea una hoja de cálculo con columnas: fecha, ciudad, concepto, justificante, base, IVA (si procede), total, criterio (real/tanto alzado), norma aplicable y observaciones. Esa tabla facilitará la negociación y, en su caso, la demanda.
Recuerda que, por regla general, las dietas en los límites exentos no integran la base de cotización ni tributan. Esto no impide la reclamación, pero sí ayuda a aclarar con RR. HH. que no se trata de “subir salario” sino de devolver gastos.
Pasos para reclamar extrajudicialmente
Antes de acudir a los tribunales, conviene agotar una vía amistosa y ordenada. Presenta tu reclamación interna adjuntando la tabla de gastos, justificantes y la base normativa (convenio, contrato, política). Solicita el abono en un plazo breve y ofrece una reunión. Si no hay respuesta o se deniega, remite una reclamación fehaciente (por ejemplo, burofax o correo certificado) detallando importes, fechas y fundamentos.
Si persiste el impago, el siguiente paso formal es registrar la papeleta de conciliación ante el órgano administrativo competente (SMAC u homólogo autonómico). Esto es obligatorio en la mayoría de reclamaciones de cantidad y, además, interrumpe la prescripción. En la conciliación, lleva tu carpeta ordenada: será tu mejor carta de presentación para cerrar un acuerdo rápido.
- Reclamación interna con pruebas y cálculo.
- Requerimiento fehaciente que interrumpa plazos.
- Registro de papeleta de conciliación (SMAC).
- Negociación y, si procede, propuesta de plan de pago.
Objetivo: cobrar lo debido sin judicializar. Pero si no hay acuerdo, habrás preparado el terreno probatorio y detenido la prescripción.
Errores frecuentes y cómo evitarlos
Muchos trabajadores dejan pasar dietas por desconocimiento o por pequeños fallos de gestión: no guardar tickets, presentar tarde las hojas, mezclar gastos no admitidos, o no leer el convenio. Otros confunden la dieta con un plus salarial; esta confusión se usa a veces para negar pagos. Evita estos errores con un sistema sencillo: conserva justificantes, registra trayectos y aplica el criterio correcto (real o tanto alzado) según cada concepto.
- No justificar consumos personales ajenos al trabajo.
- No duplicar gastos (ej., dietas de manutención y a la vez comidas facturadas).
- Respetar topes y categorías si existen.
- Presentar los partes dentro del plazo interno.
- Interrumpir prescripción con un requerimiento si hay dudas.
Regla de oro: si el gasto se generó por orden o necesidad de la empresa, y es razonable y habitual para el servicio, debe compensarse. Documenta el “para qué”, no solo el “cuánto”.
Estrategia probatoria y buenas prácticas
Una estrategia probatoria eficaz combina orden, coherencia y anticipación. Orden: tu archivo por meses y viajes; coherencia: que las cifras cuadren con nóminas, agendas y billetes; anticipación: si prevés conflicto, empieza a enviar resúmenes periódicos de gastos solicitando confirmación. Esa constancia demostrará de cara a conciliación o juicio que actuaste de buena fe.
Buenas prácticas: utiliza una app de escaneo para capturar tickets el mismo día; anota en cada archivo el número de parte; guarda mapas del trayecto para el kilometraje y verifica que la matrícula coincide con los parkings. Si usas vehículo propio, conserva póliza y permiso de circulación; a veces se piden por compliance interna para autorizar el pago del kilometraje.
- Tabla maestra de gastos compartida con tu responsable.
- Resumen mensual: desplazamientos, dietas devengadas y abonadas.
- Comunicación trazable (email) cuando surjan discrepancias.
- Si falta un ticket, prueba indirecta: reservas, extractos, testigos, fotos.
Con esta metodología, tu reclamación de dietas laborales impagadas gana solidez. Muchas empresas cierran acuerdos antes del juicio cuando perciben orden y evidencia clara.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el plazo para reclamar dietas? Con carácter general, las reclamaciones de cantidad derivadas del contrato prescriben al año desde que cada importe debió abonarse. Presentar una reclamación fehaciente y la papeleta de conciliación interrumpe la prescripción.
¿Necesito todos los tickets? Es lo ideal. Si falta alguno, suple con prueba indirecta (reserva, extracto, parte de trabajo, testigos) y explica por qué no se conservó. Si tu convenio fija dietas a tanto alzado, bastará acreditar el desplazamiento y los días.
¿Las dietas tributan o cotizan? Dentro de límites y condiciones, suelen estar exentas y no cotizan. Eso no afecta a tu derecho a cobrarlas: la exención solo incide en su tratamiento fiscal y de Seguridad Social.
¿Puedo reclamar si la empresa cambió la política de gastos? Si el cambio contradice el convenio o no se comunicó adecuadamente, puede ser inaplicable. Revisa el convenio y tu contrato; la costumbre de pago sostenida también es un argumento.
¿Qué pasa si usé mi coche? Reclama el kilometraje al importe por kilómetro aplicable y añade peajes y parkings si están previstos. Conserva partes de ruta, tickets y, si puedes, mapas del trayecto.
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