Qué hacer si tu contrato no coincide con tus funciones
Qué hacer si tu contrato no coincide con tus funciones: pasos para reclamar categoría y salario correctos con plazos claros y opciones legales
Índice
- Señales de desajuste entre contrato y funciones
- Marco legal básico: grupo y categoría
- Riesgos de mantener la situación
- Pruebas que debes reunir
- Comunicación interna y burofax
- Reclamación de diferencias salariales y reclasificación
- Funciones superiores y ascenso
- Modificación sustancial vs. fraude contractual
- Cuándo acudir a Inspección de Trabajo
- Preguntas frecuentes
Señales de desajuste entre contrato y funciones
Puede que te hayas incorporado con un contrato que describe tareas básicas o un grupo profesional inferior, pero en el día a día asumes responsabilidades de mayor nivel. Este desajuste es más común de lo que parece y suele manifestarse en indicios claros: te asignan equipos a cargo cuando tu contrato es de auxiliar; te piden decisiones técnicas propias de un especialista; o gestionas clientes clave pese a figurar como administrativo. Cuando el contrato no coincide con tus funciones, también se aprecia en la formación que recibes, en los turnos que coordinas o en la necesidad de usar herramientas avanzadas no previstas en tu puesto.
Otra señal es la brecha salarial respecto a compañeros que realizan lo mismo con una categoría superior. Si desempeñas funciones de mayor cualificación durante periodos continuados, la empresa debería ajustarte el salario conforme a convenio. Fíjate además en organigramas, correos donde apareces como referente técnico, encargos de jefatura o autorizaciones económicas que exceden tu perfil. Todo ello dibuja un patrón de hechos que acredita la realidad efectiva del trabajo.
Checklist rápido: ¿Diriges equipos sin figurar como responsable? ¿Tomas decisiones técnicas sin plus ni categoría acorde? ¿Cubres vacaciones de un puesto superior “de forma habitual”? Tres síes seguidos sugieren desajuste.
Finalmente, atiende a la continuidad: no es lo mismo un reemplazo puntual que un desempeño sostenido durante meses. La continuidad, la complejidad y la autonomía son los tres ejes que suelen demostrar que la realidad del trabajo supera lo pactado en el contrato. Si reconoces estas señales, conviene pasar a la acción de manera ordenada, documentada y con plazos.
Marco legal básico: grupo y categoría
El Estatuto de los Trabajadores y tu convenio colectivo determinan el sistema de clasificación profesional por grupos y, en su caso, categorías o niveles. La regla general es simple: debes encuadrarte en el grupo cuyo contenido funcional, titulación y responsabilidades se correspondan con lo que realmente haces. Si el contrato no coincide con tus funciones, la realidad del trabajo prevalece sobre las etiquetas contractuales. Además, el salario se vincula a ese encuadramiento: el convenio fija tablas retributivas por grupo/nivel y complementos asociados al desempeño.
Existe la figura de las funciones superiores, cuando realizas tareas de un grupo mayor al contratado. La ley permite que la empresa encomiende temporalmente esas funciones por razones técnicas u organizativas, pero si se prolongan, nace el derecho a la reclasificación profesional y a percibir las diferencias salariales. Por el contrario, la asignación de funciones inferiores solo puede hacerse por necesidades perentorias y manteniendo salario, sin discriminación.
- El grupo profesional se define por aptitudes y contenido general del puesto.
- El convenio concreta niveles, ejemplos de funciones y retribuciones.
- La realidad del trabajo manda: lo que haces cada día es la prueba clave.
- Funciones superiores prolongadas => reclasificación y salario correcto.
Clave práctica: localiza tu convenio, identifica el grupo que mejor encaja con tus funciones reales y compara tablas salariales. Ese será tu objetivo de regularización.
Riesgos de mantener la situación
Permitir que el desajuste se eternice tiene consecuencias. En primer lugar, el perjuicio económico: podrías estar cobrando por debajo de lo debido, perdiendo pluses o complementos, y esto impacta en pagas extra, cotizaciones y prestaciones futuras. En segundo lugar, la inseguridad jurídica en prevención de riesgos: si realizas tareas de mayor peligrosidad o responsabilidad sin la formación y acreditaciones formales, la empresa incurre en incumplimientos que te afectan directamente.
También hay riesgos organizativos: la ambigüedad de rol provoca sobrecarga, conflictos de jerarquía y expectativas poco claras. A largo plazo, el desajuste erosiona tu carrera profesional, bloquea ascensos y te sitúa en desventaja frente a evaluaciones y procesos internos. Desde el punto de vista legal, demorar la reclamación complica la recuperación de diferencias salariales por límites de prescripción y dificulta obtener pruebas frescas.
Consejo: actúa con un plan y cronología: detecta, documenta, comunica y, si no hay respuesta, reclama. Así minimizas riesgos y maximizas probabilidades de acuerdo.
Pruebas que debes reunir
La diferencia entre una reclamación sólida y una débil suele estar en las pruebas. Empieza por organigramas, descripciones de puesto oficiales y cualquier documento interno que te sitúe como referente o responsable. Reúne correos y mensajes donde se te asignen tareas propias de una categoría superior; guarda órdenes de trabajo, tickets, actas de reuniones y listados de aprobaciones o cierres económicos que firmes o valides.
Recopila cuadrantes donde figures como coordinador, actas de formación específica para funciones de mayor nivel, accesos a herramientas avanzadas y autorizaciones. Si gestionas equipo, identifica evaluaciones que hayas realizado, repartos de turnos o planificación. Evita, eso sí, obtener pruebas vulnerando políticas o protección de datos: céntrate en documentación que ya manejas por tu trabajo.
- Organigramas y descripciones oficiales del puesto.
- Correos/asignaciones con tareas de mayor nivel.
- Cuadrantes, actas, tickets y órdenes de trabajo.
- Accesos, autorizaciones y responsabilidades presupuestarias.
Tip de presentación: crea una línea de tiempo clara (mes/año, tarea superior, evidencia asociada). Facilita muchísimo la negociación y, si es necesario, el juicio.
Comunicación interna y burofax
Antes de acudir a la vía formal, suele funcionar una comunicación interna bien planteada. Dirige un escrito a RR. HH. o a tu responsable donde, con tono colaborativo, expongas el desajuste: detalla funciones reales, referencia el grupo adecuado del convenio y solicita revisión de clasificación y salario. Adjunta o menciona las pruebas clave y ofrece una reunión para ordenar el cambio sin fricciones.
Si no hay respuesta o la empresa dilata, envía un burofax con acuse y certificación de contenido. En él, reitera los hechos, la base legal y la petición concreta (reclasificación y abono de diferencias salariales de los últimos periodos reclamables). Este paso fija fechas y demuestra tu voluntad de resolver de forma profesional, al tiempo que prepara la vía administrativa y judicial en caso de negativa.
- Escrito interno: colaborativo, claro, con propuesta concreta y pruebas.
- Burofax: formaliza, interrumpe prescripción y ordena el expediente.
- Objetivo: acuerdo interno rápido o base sólida para la reclamación.
Reclamación de diferencias salariales y reclasificación
Si la vía interna no prospera, presenta papeleta de conciliación ante el servicio de mediación (SMAC u organismo autonómico). En esa papeleta solicita la reclasificación profesional al grupo adecuado y el abono de diferencias salariales según tablas de convenio y complementos aplicables. Es crucial cuantificar con rigor: compara tu salario percibido con el debido para el grupo correcto, con prorrata de pagas y pluses. Añade calendario de meses afectados y bases de cálculo.
En la conciliación pueden alcanzarse acuerdos: reconocimiento de grupo, actualización salarial y pago de atrasos en plazos. Si no hay avenencia, se presenta demanda ante lo social. Paralelamente, valora una acción de reconocimiento de derecho a la categoría y de cantidad por diferencias. Mantén siempre una trazabilidad limpia de las comunicaciones y un expediente probatorio ordenado; tu cronología y anexos de evidencia marcan la diferencia.
Práctico: prepara un cuadro comparativo salario percibido vs. debido, por mes. Esa matriz es la pieza central de cualquier negociación seria.
Funciones superiores y ascenso
Cuando realizas funciones superiores de forma continuada, la ley ampara tu derecho a la clasificación adecuada y a la retribución correspondiente. Muchas veces el conflicto surge por “interinidades” que dejan de ser puntuales y se convierten en rutina: cubrir vacaciones, bajas o proyectos críticos. El elemento clave es la habitualidad: semanas aisladas no bastan, pero periodos prolongados sí. Si además existe evaluación positiva de ese desempeño o se te ha encomendado liderazgo efectivo, el argumento de ascenso gana fuerza.
En tu petición menciona la coherencia organizativa: reconocer la realidad evita riesgos laborales, mejora la motivación y alinea el organigrama con la práctica. Propón una transición ordenada: actualización de contrato, salario ajustado, plan de formación si faltan certificaciones, y fecha de efectos. Si la empresa prefiere crear una plaza posterior, acuerda garantías temporales (plus compensatorio, tutela de funciones) para no volver al limbo.
Modificación sustancial vs. fraude contractual
A veces el desajuste viene porque la empresa intenta cambiar tus tareas sin seguir el cauce de modificación sustancial de condiciones (MSCT). Si amplían responsabilidades, horarios, turnos o movilidad funcional más allá de lo permitido, deben justificar causas y notificar con antelación. Saltarse el procedimiento puede ser impugnable. En otras ocasiones, el problema es inverso: se te contrató en un grupo inferior para ahorrar costes cuando desde el principio realizas funciones superiores. Ese fraude de clasificación se combate acreditando tu realidad funcional desde el día uno.
Distinguir entre MSCT e infraclasificación te orienta en la estrategia. En el primer caso, la vía es la impugnación del cambio; en el segundo, la reclasificación y diferencias salariales. En ambos, la documentación y los plazos son determinantes. Mantén comunicación formal y pide que las nuevas funciones se describan por escrito: si la empresa duda en formalizar, probablemente intuye que el encuadre no es correcto.
Cuándo acudir a Inspección de Trabajo
Si la empresa no corrige el desajuste o detectas incumplimientos graves (retribución inferior a convenio, ausencia de formación obligatoria para las funciones reales, riesgos no evaluados), puedes presentar denuncia ante Inspección de Trabajo. Es un cauce administrativo que puede requerir documentación y, en ocasiones, visita inspectora. No sustituye a tu reclamación de cantidad y reclasificación, pero presiona para enderezar la situación y abre actas con valor probatorio.
Prepara un dossier breve: descripción del puesto contratado vs. funciones reales, periodo, pruebas clave y referencias de convenio. La Inspección no resuelve conflictos salariales entre partes, pero sí exige cumplimiento normativo y puede requerir a la empresa que ajuste la clasificación o que cese las prácticas irregulares, lo que a menudo allana el acuerdo.
Consejo táctico: usa la Inspección cuando exista riesgo para tu seguridad, persistencia de la infraclasificación o negativa rotunda a regularizar tras comunicaciones formales.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo debo realizar funciones superiores para reclamar? No hay un número mágico, pero la clave es la continuidad y habitualidad. Meses seguidos, encargos estables y autonomía funcional sostienen la reclasificación. Cuanto mejor documentes la línea de tiempo, más sólido será tu caso.
¿Puedo reclamar solo el salario sin cambiar la categoría? Puedes reclamar diferencias salariales por el trabajo efectivamente realizado, pero lo recomendable es ligar ambas pretensiones: reconocimiento del grupo correcto y pago de atrasos, para evitar nuevos desajustes.
¿Me pueden bajar de funciones mientras reclamo? La empresa no puede tomar represalias. Un cambio a funciones inferiores debe ser excepcional y mantener salario. Si detectas medidas punitivas, deja constancia y busca asesoramiento inmediato para impugnarlas.
¿Qué pasa si firmé un contrato con categoría baja? La firma no impide que la realidad del trabajo prevalezca. Si demuestras que tus funciones reales son superiores, podrás lograr reclasificación y diferencias salariales según convenio.
¿Conviene negociar primero? Sí. Una propuesta interna bien construida suele ahorrar tiempo y tensión. Si no hay respuesta, la conciliación formal y, en su caso, la demanda protegen tus derechos y cuantías.
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